El 12 de mayo se conmemora en todo el mundo el Día Internacional de la Enfermería

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Fuente @madrid.org @wikipedia

Día Internacional de la Enfermería

El 12 de mayo de 1820, en Florencia, aunque de origen inglés, nació Florence Nightingale, considerada por muchos ‘la madre de la enfermería moderna’. En su única obra escrita ‘Notas sobre Enfermería’ plasmó sus principales conceptos sobre esta profesión.
La evolución de la profesión enfermera ha permitido establecer un marco teórico y una metodología científica como pilares de la profesión, donde los profesionales tienen criterio y autonomía para tomar decisiones que afectan a la salud y al bienestar del paciente. La Enfermería abarca la atención autónoma y en colaboración dispensada a personas de todas las edades, familias, grupos y comunidades, enfermos o no, y en todas circunstancias. Comprende la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y la atención prestada a enfermos, discapacitados y personas en situación terminal.

¿Qué aportan los profesionales de Enfermería en el terreno de la salud? Fundamentalmente, la experiencia que les da la sólida formación y el contacto directo día a día con una amplia variedad de pacientes y de sus familias, y la observación de sus reacciones en un entorno que facilita la cercanía. Una cercanía que llega más allá de la prescripción de una pauta de cuidados.

El Consejo Internacional de Enfermería conmemora cada año este día . En 2016 el lema es: “Las enfermeras: Una fuerza para el cambio – mejorando la capacidad de recuperación de los sistemas de salud.”

Florence Nightingale
Comenzó a trabajar como enfermera en 1844. En 1853 llegó a ser supervisora de enfermeras de un hospital de caridad de Londres, donde introdujo grandes innovaciones técnicas y de organización, impulsando que se superara el modelo asistencial tradicional hasta entonces basado en los buenos sentimientos y la religiosidad, y se sustituyera por una asistencia sanitaria científica, para la que era necesaria una rigurosa formación del personal de enfermería.

Su labor comenzó a ser conocida durante la Guerra de Crimea, 1854-56, cuando introdujo nuevos métodos para ocuparse de los soldados heridos, comenzando por medidas básicas como mejorar la alimentación y la ventilación de las salas. Allí fue conocida como la “Dama de la lámpara”, dado que realizaba rondas vigilando a los enfermos y heridos durante la noche. Su fama llegó hasta Inglaterra, donde se creó un Fondo Nightingale que permitió, en 1860 que se abriera en Londres la primera escuela para enfermeras; las primeras enfermeras educadas en el centro comenzaron a trabajar en Liverpool en 1865.

Nightingale luchó siempre para mejorar las condiciones de los hospitales civiles y militares de Inglaterra y la aparición de enfermeras profesionales en los hospitales. Se puede considerar como el primer paso hacia los actuales sistemas nacionales de salud, en los que son profesionales los que cuidan a los enfermos y no sus familias. En 1859 apareció “Notas de enfermería”, escrito específicamente para la educación de enfermeras en los hogares y que se considera una introducción clásica sobre enfermería.

A partir de 1857, comenzó a padecer depresión e intermitentes postraciones en la cama. La mencionada biografía de Bostridge citó a la brucelosis y a la espondilitis como la causa de sus padecimientos. Una explicación alternativa para su depresión se basa en que después de la guerra descubrió que había estado equivocada respecto a las razones del alto índice de mortalidad. Sin embargo, no hay evidencia documental que respalde esta teoría. En la actualidad se celebra, en el aniversario de su nacimiento, el Día Internacional de Concienciación de las Enfermedades Neurológicas e Inmunológicas Crónicas, debido a que se considera que los síntomas de su enfermedad coinciden con un trastorno neurológico.

A pesar de sus dolencias, permaneció fenomenalmente productiva en el área de la reforma social. Durante sus años de postración en la cama, también realizó trabajos pioneros en el campo de la planificación hospitalaria, y su trabajo se propagó rápidamente a través de Gran Bretaña y del resto del mundo.

Desde 1861, sin embargo, permaneció retirada por problemas de salud, consecuencia del esfuerzo desplegado durante la Guerra de Crimea. Falleció en Londres en 1910.