Voy a elegir mi plaza de EIR

Salir del Ministerio de Sanidad con un certificado en el cual se otorga una plaza EIR es una de las experiencias profesionales más satisfactorias, emocionantes e inolvidables que puede vivir una enfermera. La elección de mi plaza significa la elección de mi futuro laboral y profesional. Por eso, hay que medir y estudiar cuidadosamente esta decisión.

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EXAMEN EIR

El día de elección de la plaza EIR (Enfermero/a Interno Residente) incluye ciertas premisas que se deben tener en cuenta para que ese evento sea lo que debe ser, una fiesta.

En el acto de asignación de los nuevos EIR, se convoca a los potenciales residentes en el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad de Madrid. Allí llegan todos aquellos profesionales que han obtenido un puesto en su examen EIR y que les otorga una plaza dentro de las ofertadas cada año. En 2017 se han ofertado 994 plazas por las que han competido un total de 10.456 candidatos, una cifra históricamente baja, si comparamos años anteriores. Y esto, descontadas ya las cerca de 3.000 personas que como promedio pagan las tasas cada año, siendo aceptadas a examen, y no presentándose finalmente.

El día del examen, el futuro residente debe cuidar una serie de aspectos de ámbito emocional, de ámbito racional, de ámbito pragmático y de ámbito económico, todos ellos interrelacionados. Exploremos estas cuestiones, para que al final, la elección sea hecha acertadamente y terminemos esa fantástica vivencia llenos de euforia e ilusión.

A la elección de plaza EIR se debe ir con un cuaderno de notas. Allí, habremos emborronado varias, quizás decenas de veces, todas nuestras opciones, hasta terminar generando un listado definitivo en el que aparezca por orden de preferencia nuestra o nuestras especialidades, nuestra o nuestras comunidades, y nuestro o nuestro hospital deseado.

Para crear la lista, debemos visualizarnos eligiendo plaza, ante dos situaciones inesperadas y extremas; una, teniendo que decidir por una plaza que no está dentro de nuestras expectativas debido a que todas nuestras opciones deseadas, han sido elegidas previamente por otras enfermeras. Dos, teniendo que decidir por una plaza entre dos especialidades, ambas muy deseadas, pero en distintas comunidades no tan prioritarias.

Por eso, la lista ha de ser larga, todo lo larga que se pueda, pero siendo realista, y sabiendo que fuera de esas opciones, no cogerías ninguna otra alternativa.

Además, has de sopesar, la distancia del hospital a tu domicilio, el horario de prácticas y de sesiones teóricas, si te evalúan o no a través de exámenes, si hay o no residentes superiores en el hospital, si hay opción a la realización de guardias, la historia previa del hospital como centro docente de residentes, la experiencia previa de los tutores y la diversidad de dispositivos por los que vas a rotar, el sueldo neto a recibir, y las salidas profesionales y vinculación laboral de la especialidad elegida en cada comunidad autónoma.

Es altamente recomendable, como se puede imaginar uno, pedir opinión a enfermeras del hospital, a antiguos residentes, a los que serán tus R2, a tutores, a profesores, y a tus preparadores EIR. Si es preciso, se debe ir a cada hospital y hacer un análisis lo más objetivo posible, lejos de expectativas creadas desde la propia ilusión y que se generan muchas veces por el renombre que tienen algunas especialidades o por la fama de determinados hospitales.

Sólo entonces, cuando tu lista esté concienzudamente elaborada, será tu herramienta de elección, que irá sirviéndote de guía y te permitirá elegir la opción que te corresponda según un criterio de priorización bien decidido. Te levantarás, irás a confirmar tu plaza y… ¡ya serás R1! Entonces y sólo entonces, ese día empezará la fiesta…

Raúl Lozano Alonso. Enfermero Especialista

en Salud Mental y Preparador de Oposiciones.