Algunas verdades sobre el EIR y su preparación

Cuando uno hace público que se va a preparar el EIR, cuando uno comparte con ilusión ese grandioso objetivo, descubre respuestas del entorno no siempre agradables. Una de las peores reacciones que te puedes encontrar es…la envidia de los demás.

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¿No tienes a alguna compañera cercana, en tu entorno, en tu planta, en tu hospital, incluso en tu clase, y percibes cierta envidia por su parte en lo que estás preparando, o en lo que estás logrando, envidia por conseguir tus objetivos?

Verdaderamente, parece que el éxito de los demás, incluso la búsqueda de ese éxito, a muchas personas les genera rabia, malestar, frustración, ¡envidia!

Incluso parecería que hay personas que desean que no te pase algo bueno, o que no esperan que consigas lo que te propones, y te lo hacen ver con sus “consejos” para que abandones, para que no luches, para que no te sacrifiques o para que, según ellos “no hagas locuras”.

Y, lo mismo, ¡es una amiga tuya!. Pero es que el sentimiento humano de la envidia aparece con los deseos más inesperados y sin hacer miramiento a la persona que es envidiada, independientemente de su edad, sexo, religión, estado físico, nivel intelectual, condición social o nivel económico.

Seguro que todos hemos sentido una envidia por algo o alguien en algún momento de nuestra vida. Ahora bien, el denominador común de este sentimiento casi siempre tiene que ver con nuestro propio sentimiento de culpabilidad por no haber conseguido ese objetivo, o por no haber tratado de alcanzar esa meta como hacen otros. La frustración por no buscar el éxito, y no el éxito en sí mismo, es lo que genera la envidia. Y la proyección de este sentimiento, hacia personas que pueden ser cercanas y queridas, es sencillamente, humano.

Por tanto, no te dejes afectar por este sentimiento tan incómodo, venga de quien venga. Manéjalo con cierta indiferencia, e incluso con compasión.
Todas aquellas personas que creen que no vas a conseguir tu objetivo deben ser el principalmente motor para demostrar justo lo contrario, ¡lo vas a lograr! Agradecerás a quien haya dudado de ti, porque es quien te motivó para trabajar más duro.

Así que, coge esos apuntes, ahora mismo. Abre esas diapositivas y empieza a hacer lo que tienes que hacer. Prepárate tu examen EIR. Deja de pensar, aplaza los pensamientos para el momento en el que termines tu estudio, y deja de tratar de adivinar qué pasará dentro de unos meses.

Estudiar el EIR no es una carrera de fondo, como tanta gente afirma. Estudiar el EIR es una contrarreloj. Tienes que ir solo/a, constante, pero sin parar, vigilante de que el tiempo pasa, pero sin nadie más al lado al que mirar o con quien compararte.
Tú, tus apuntes y tu reloj. Preparados…listos… ¡ya!

Raúl Lozano Alonso. Enfermero Especialista en

Salud Mental y Preparador de Oposiciones.