8 claves para controlar los nervios durante la preparación de un examen OPE o EIR

Cuántos casos habré conocido ya de opositores/as que han perdido su oportunidad el día del examen debido a que los nervios le han jugado una mala pasada. Vamos a prestarle atención a nuestras emociones todo lo que sea necesario hasta conocerlas, para después, cuando estén controladas, dejar de prestarles atención totalmente.

0
2013

Los nervios durante la preparación de un examen de OPE o EIR, los días previos al mismo, y sobre todo el día del examen, son compañeros de viaje fijos prácticamente en la totalidad de las ocasiones. Si no es en un momento, es en otro, pero fácilmente terminan por aparecer.

El hecho es que esto no es tan mala noticia, porque si lo pensamos bien, los nervios sólo le aparecerán a aquella persona a quien verdaderamente le importa la prueba en sí, a quién sabe que se está jugando algo importante, y que quiere que todo salga perfecto.

Por lo tanto, hay que empezar a desmitificar las diversas sensaciones que agrupamos en ese temido término… “los nervios” y que aparecen de diversas maneras: temblor y dificultad para permanecer quieto, sequedad de boca, sudoración fría, principalmente en manos, irritabilidad gástrica o intestinal, rubor facial, taquicardias, etc.

Si nos ponemos técnicos, realmente estos síntomas que acabo de mencionar, aparecen en lo que se conoce como ansiedad fisiológica o ansiedad leve, y, por lo tanto, son síntomas que no deberían molestarnos en exceso, y a los que deberíamos quitarles importancia si nos asaltan, ya que forman parte de un estado esperable ante un examen.

Preocupante sería si alguien no pasa en ningún momento de su preparación y ni siquiera durante el mismo examen de OPE o EIR por este estado de ansiedad, porque eso significaría que no le importa la prueba.

Así que, cada vez que aparezcan de nuevo estos síntomas, relacionados típicamente con un cuadro vegetativo leve, nos podemos decir tranquilamente a nosotros mismos: “vale, estoy en el estado que se espera que esté, así que, a mantener la calma, y a no prestar mucha atención a estos síntomas”.

Lo único que hay que evitar a toda costa, es que ese nivel de ansiedad no suba al siguiente, la ansiedad moderada, ni al siguiente, la ansiedad grave. Y por supuesto, no podemos dejarnos llevar hasta una crisis de pánico.

Y es francamente sencillo prevenir estos estados si se les atiende con tiempo y cuidamos desde el primer momento nuestras emociones y sentimientos.

Por eso, si te encuentras en un momento de tu preparación en el cual aún te faltan meses para la fecha del examen, y ya están apareciendo algunas señales de angustia, si quizás repentinamente, surgen estados de nerviosismo con síntomas propios del nivel de ansiedad fisiológica, hay que empezar a actuar de inmediato.

Vamos a enumerar las distintas técnicas y acciones que vendrán bien y que evitarán que ese nerviosismo cada vez aparezca de forma más frecuente y vaya a más y más hasta encontrarte sorprendido el día del examen con un ataque de pánico o con un bloqueo del pensamiento que no te deje ni pensar.

Acciones que previenen la ansiedad ante un examen de EIR u OPE de Enfermería:

  • Aprender a realizar respiración abdominal. Esta sencilla técnica ha sido validada científicamente desde hace décadas y ha demostrado una eficacia absoluta a la hora de reducir la ansiedad. Sin duda, será la técnica que te ayudará de forma rápida e incluso inmediata si los nervios te encuentran desprevenido/a durante el propio examen.
  • Aprender a realizar técnicas de relajación de Jacobson. Esta técnica basada en la relajación muscular progresiva, requiere un entrenamiento previo durante al menos tres meses. Hay que aprender a realizarla, pero, una vez controlada es fantástica para aplicarla en el examen y antes del mismo. Si aprendes a utilizar esta técnica de relajación, es muy probable que termines empleándola en otras áreas de tu vida diaria.
  • Visualización. Sería ideal aplicar la visualización inmediatamente después de finalizada una técnica de Jacobson, de tal forma que al encontrarte en estado de relajación y visualizar el examen y a ti mismo respondiéndolo de forma correcta y viendo como “todo sale bien”, consigues crear un aprendizaje cognitivo conductual para que el día del examen tu cerebro sepa que “debe estar tranquilo”.
  • Comenzar a realizar ejercicio físico aeróbico. No te queda de otra. No hay excusa. Preparar un examen, una oposición, un EIR, un PIR, un MIR, etc. lleva acompañado en el “pack del viajero” al menos 30-60 minutos de ejercicio físico, y al menos 3-5 días a la semana. Es un seguro garantizado para evitar estados de ansiedad o nerviosismo. Si ya realizas ejercicio físico frecuente, ni se te ocurra reducirlo por querer aumentar el tiempo de estudio.
  • Descansar todos los días. ¡Ojo! Qué no me estoy refiriendo a dormir. Un opositor, cada día, debe: estudiar, descansar y dormir. Implicando este descanso, un estado disfrutado durante la vigilia, en el cual mi cabeza está distraída, relajada, no forzada e incluso inactiva. Pero eso sí, despierta.
  • Dormir al menos 7 horas. Ante la vida, la agenda y el ritmo del opositor/a es difícil pedir mucho más. Ni siquiera me atrevo a proponer que esas horas se mantengan en un intervalo constante de tu horario, de forma que pudieras evitar cambios bruscos respecto a la hora a la que te vas a la cama. Pero eso sí, si te has acostado a las 3 de la mañana, porque te has quedado estudiando, ¡estupendo!, pero la alarma para despertarte el día siguiente te la pones a las 10 de la mañana.
  • Distraerte, reírte y tener ratos con la mente inactiva. Tu eres quien mejor sabe cuál es la mejor forma para distraerte, para entretenerte y para evitar que tu cabeza vaya a mil, o esté pensando constantemente en el examen o en los apuntes. Si tienes que ir más a menudo a ver ropa y a distraerte en los escaparates, adelante. Si hay que ir más al cine, o alquilar más películas, intentaremos gestionarlo. Si el hecho de mirar la tele, cambiando constantemente de canal sin ver realmente nada te supone una dormidera perfecta que te deja el encéfalo plano, pues ¡genial! 
  • Alimentarte sano y variado. Me preocupa sobre todo la aparición frecuente de un hábito basado en picotear y comer a deshora como forma de canalización de la ansiedad. Es sencillo. Si te ves delante de la nevera con este plan, entonces ha llegado el momento de ponerte el chándal y salir a darte una carrera.

Raúl Lozano Alonso. Enfermero Especialista en

Salud Mental y Preparador de Oposiciones.